Inteligencia Artificial
Los perfiles de IA que las empresas van a necesitar (y no son programadores)
La automatización con agentes de IA exige gente que conozca el proceso, no solo quien escriba código
MuyComputerPro publicó un análisis de la empresa española Maisa, dedicada a agentes de IA para automatizar procesos en sectores muy regulados, sobre los perfiles profesionales que van a tener más demanda en los próximos años. La conclusión es menos obvia de lo que parece: los cargos más buscados no son los de quien entrena modelos, sino los de quien entiende el proceso de negocio y sabe decidir qué parte de ese proceso puede delegarse a una máquina y cuál no. Para una empresa colombiana mediana, eso cambia la pregunta de "¿contrato un científico de datos?" a "¿quién en mi equipo conoce de verdad cómo se radica un documento, cómo se liquida una cuota o cómo se cierra una caja?".
De la herramienta suelta al proceso completo
La primera etapa de la IA en las empresas fue individual: cada quien usaba un chatbot para redactar correos o resumir reuniones. Eso produjo ahorros pequeños y dispersos, difíciles de medir. La etapa que describe la nota es distinta: integrar sistemas de IA dentro del flujo de trabajo, conectados a los datos reales de la compañía, con resultados que entran a un sistema de información y no a un documento de Word.
Esa diferencia importa porque cambia el tipo de riesgo. Una herramienta suelta que se equivoca produce un correo mal escrito. Un sistema integrado que se equivoca produce una factura mal emitida, un turno mal asignado o un cobro mal liquidado a un copropietario. Por eso los sectores regulados -salud, financiero, público- son los que más están exigiendo perfiles capaces de poner controles, trazabilidad y revisión humana en los puntos críticos.
Qué perfiles está pidiendo el mercado
Resumiendo lo que plantea la nota y lo que se ve en el mercado laboral colombiano, hay tres grupos que crecen:
- Quien traduce el proceso a reglas. Conoce el negocio a fondo, puede escribir paso a paso cómo se hace una tarea hoy, dónde se decide qué y qué excepciones existen. Sin esa documentación no hay automatización posible, con IA o sin ella.
- Quien supervisa y audita lo que produce la máquina. Revisa muestras, detecta desviaciones, define cuándo un caso debe escalar a una persona. Es un rol de control de calidad, no de programación.
- Quien responde por datos y cumplimiento. Define qué información puede entrar a un sistema de IA, con qué autorización y por cuánto tiempo se conserva. En Colombia esto se ancha directamente en la Ley 1581 de 2012 de habeas data y sus decretos.
Ninguno de los tres requiere, necesariamente, una contratación nueva. En muchas empresas estas funciones ya las ejerce alguien de operaciones, de calidad o de administración, solo que sin el encargo formal ni el tiempo asignado.
El punto ciego colombiano: datos y cumplimiento
Antes de automatizar nada conviene revisar tres frentes que en Colombia tienen consecuencias concretas. El primero es el tratamiento de datos personales: si un sistema de IA va a procesar cédulas, correos o historiales de residentes, clientes o empleados, debe existir autorización, finalidad declarada y registro ante la Superintendencia de Industria y Comercio cuando aplique. El segundo es la facturación electrónica: todo lo que toque la emisión de documentos equivalentes o notas debe mantener la validación ante la DIAN y la conservación de los archivos; ninguna automatización puede saltarse ese circuito. El tercero, para quien administra propiedad horizontal, es la Ley 675 de 2001: las decisiones de asamblea, las actas y la liquidación de expensas tienen formalidades que un sistema puede apoyar, pero no sustituir.
También está el frente laboral. Si una automatización redefine funciones de un cargo, hay que manejarlo con reglas de juego claras y comunicación interna, no como un hecho consumado. La resistencia al cambio hunde más proyectos de automatización que los problemas técnicos.
¿Qué significa esto para tu empresa?
- Identifica a tu "traductor de procesos" esta semana. Es la persona que mejor conoce una operación repetitiva de tu empresa; pídele que la documente paso a paso.
- Escoge un solo proceso para empezar. Radicación de correspondencia, asignación de turnos, cierre de caja o control de ingreso vehicular: uno que sea medible y de bajo riesgo.
- Revisa tu autorización de tratamiento de datos. Verifica que el texto que firman clientes y empleados contemple el procesamiento automatizado de su información.
- Define puntos de revisión humana. Decide por anticipado qué resultados requieren visto bueno de una persona antes de salir.
- Mide el punto de partida. Cuánto tiempo toma hoy ese proceso y cuántos errores produce. Sin línea base no vas a poder demostrar ningún ahorro.
- Ordena tus datos antes que tus modelos. La información dispersa en hojas de cálculo y correos es el obstáculo real; un sistema centralizado es el prerrequisito.
La lectura de fondo es tranquilizadora: la ventaja no se la va a llevar quien compre la IA más cara, sino quien tenga sus procesos claros, sus datos ordenados y su cumplimiento al día. Eso se puede empezar a construir sin contratar un solo especialista.
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