Inteligencia Artificial

Google, DeepMind y una lección de dependencia tecnológica para las empresas

SemiAnalysis cuestiona el liderazgo de DeepMind en IA: por qué un gerente colombiano debería tomar nota de ese debate

5 min de lectura Monarca Computer

Un informe de la firma de análisis SemiAnalysis, recogido por Xataka, sostiene algo incómodo para uno de los gigantes de la tecnología: que DeepMind, el laboratorio de inteligencia artificial de Google, ya no funciona en la práctica como un laboratorio frontera. Citan la salida de figuras técnicas de peso como Jeff Dean, Sanjay Ghemawat, Quoc Le y Oriol Vinyals, el alejamiento de Demis Hassabis de la gestión diaria y tropiezos recientes en la familia de modelos Gemini. Su lectura es que el punto más alto llegó a finales de 2025 y que desde entonces la curva viene bajando. Para una empresa colombiana que administra bodegas, conjuntos residenciales, puntos de venta o archivos documentales, la pregunta no es quién gana esa carrera, sino qué tan expuesta está su operación a esos vaivenes.

El liderazgo en IA cambia más rápido que tu operación

Hace pocos meses la conversación era que un modelo había obligado a reaccionar a sus competidores. Hoy la conversación es la contraria. Ese es el punto clave: los rankings de inteligencia artificial se mueven en ciclos de semanas, mientras que los procesos de una empresa -radicar una comunicación oficial, controlar el ingreso de vehículos, atender un turno, facturar en caja, liquidar un ahorro de un fondo de empleados- se mueven en ciclos de años y están atados a normas, auditorías y costumbres del equipo.

Cuando una compañía decide amarrar un proceso crítico a una herramienta que depende por completo de un proveedor externo de IA, hereda su calendario, sus cambios de precio, sus retrasos y sus decisiones de producto. El informe de SemiAnalysis, más allá de si acierta o no en su pronóstico, ilustra que incluso las organizaciones con más talento y más dinero del planeta pueden perder ritmo. Nadie garantiza estabilidad indefinida en esa capa.

Separar lo que es núcleo de lo que es complemento

La conclusión práctica no es desconfiar de la inteligencia artificial. Es ordenar las capas de su tecnología. Hay procesos que son el núcleo del negocio: el registro con trazabilidad de un documento radicado, el consecutivo de una factura, el histórico de pagos de una copropiedad, el control de acceso de un parqueadero. Esos datos y esas reglas tienen que vivir en un sistema que la empresa controle, con respaldos propios, con historial consultable y con la posibilidad de auditar quién hizo qué y cuándo.

Sobre esa base pueden montarse complementos que hoy usan IA y que mañana podrían cambiar de proveedor sin traumatismos: sugerencias de clasificación, resúmenes de texto, apoyo en la atención de consultas repetitivas. Si el complemento falla, la operación sigue. Si el núcleo depende del complemento, un retraso ajeno se convierte en un problema propio.

En Colombia esto tiene un componente adicional: la Ley 1581 de 2012 sobre protección de datos personales y las obligaciones de conservación documental exigen saber dónde están los datos, por cuánto tiempo y con qué autorizaciones se tratan. Enviar información sensible de residentes, empleados o clientes a servicios externos sin un análisis previo puede salir mucho más costoso que cualquier ahorro de productividad.

Preguntas que vale la pena hacerse antes de firmar

Antes de sumar una herramienta con IA a la operación, conviene revisar tres cosas. Primero, qué pasa si el proveedor cambia de rumbo o sube tarifas: ¿la empresa puede exportar su información y seguir trabajando? Segundo, qué datos salen de la organización y con qué respaldo contractual. Tercero, si el proceso realmente necesita IA o lo que necesita es que esté bien sistematizado, medido y sin papeles sueltos. Muchas veces el cuello de botella no es la falta de un modelo avanzado, sino que tres áreas llevan la misma información en archivos distintos.

¿Qué significa esto para tu empresa?

  • Menos dependencia de un solo proveedor: mantener los procesos críticos en software propio o a la medida reduce el impacto de los cambios de estrategia de las grandes tecnológicas.
  • Control sobre la información: saber dónde están los datos de clientes, residentes o empleados facilita cumplir con la normativa colombiana y responder ante una auditoría.
  • Decisiones con base en datos ordenados: cualquier iniciativa de analítica o IA rinde más cuando la información de radicación, cartera, turnos o ventas ya está estructurada y es confiable.
  • Adopción por etapas: se puede empezar por digitalizar y medir un proceso, y evaluar después qué complementos inteligentes aportan valor real.
  • Continuidad operativa: con soporte y mantenimiento definidos, la empresa no queda a la espera de actualizaciones que no controla.
  • Inversión enfocada: en lugar de perseguir cada novedad del mercado, el presupuesto se dirige a lo que resuelve un cuello de botella medible.

La carrera entre Google, OpenAI, Anthropic y quien venga después va a seguir dando titulares contradictorios. La ventaja competitiva de una empresa colombiana no está en apostar al ganador, sino en tener su casa en orden: procesos claros, información confiable y sistemas que respondan a su forma de trabajar y no al revés. Con esa base, adoptar nuevas herramientas se vuelve una decisión tranquila en lugar de una apuesta.

¿Tu empresa quiere aprovechar estas tendencias tecnológicas? En Monarca Computer te ayudamos. Conoce nuestras soluciones o contáctanos hoy.

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