Seguridad digital

El equipo y la red

Lección 5 de 8 · 11 min

El botón de «más tarde» es la primera puerta

Recordemos el dato de la primera lección: el 31% de los incidentes empieza por software sin actualizar, por encima ya de las contraseñas robadas. Eso significa que la falla era conocida, que el fabricante había publicado la corrección y que nadie la instaló.

Y aquí está lo incómodo: esa puerta no la abre un atacante. La dejamos abierta nosotros cada vez que pulsamos «recordármelo más tarde», normalmente con un motivo razonable -estoy facturando, tengo veinte pestañas abiertas, no quiero reiniciar ahora-.

Cuando un fabricante publica una corrección, hace pública también la falla. Desde ese momento cualquiera sabe qué buscar, y hay programas recorriendo internet en busca de equipos que aún no la hayan instalado. Aplazar no es quedarse igual: es quedarse peor, porque el problema ya está descrito.

Qué se actualiza, y en qué orden importa

  1. El sistema operativo, en automático

    Se deja activado y se elige una hora de reinicio que no interrumpa. La discusión no es si actualizar, es cuándo reiniciar.

  2. El navegador

    Es el programa con el que tocas todo lo de fuera, así que es el más expuesto. Se actualiza solo, pero necesita que lo cierres de vez en cuando para terminar.

  3. La página web del negocio y sus complementos

    El punto más olvidado: la web hecha hace tres años que nadie volvió a tocar. Un gestor de contenidos desactualizado es un blanco automático, y cuando cae se usa para atacar a quien la visita.

  4. El router y los equipos de red

    El aparato que dejó el proveedor de internet, con su clave de fábrica. Se cambia esa clave y se revisa si tiene actualizaciones pendientes.

  5. Lo que ya no recibe actualizaciones

    Un sistema que el fabricante dejó de mantener no se puede asegurar: sus fallas nuevas no se corrigen nunca. Ahí la decisión es de presupuesto, no técnica, y conviene tomarla a propósito y no por olvido.

El equipo físico: lo que pasa cuando se pierde

Un portátil olvidado en un taxi no es solo el costo del portátil. Es todo lo que hay dentro y todas las sesiones que quedaron abiertas.

Dos ajustes lo cambian por completo, y los dos vienen incluidos en el sistema.

Cifrado del disco

Sin él, quien tenga el equipo saca el disco, lo conecta a otro y lee todo: no le hace falta tu contraseña, porque no va a arrancar tu sesión.

Con el disco cifrado, ese contenido no se puede leer fuera del equipo. Windows y macOS lo traen; hay que comprobar que esté activado, porque no siempre lo está.

Bloqueo de pantalla

Con contraseña y automático a los pocos minutos. Parece trivial y resuelve el caso más frecuente: no el robo, sino los cinco minutos en que te levantas del puesto.

Saber qué hay dentro

Si el equipo guarda la única copia de algo, ese algo se pierde con él. Es el enlace con la lección siguiente: el cifrado protege de que lo lean, no de que lo pierdas.

La wifi del café: lo que de verdad pasa

Aquí hay que corregir algo que se repitió durante años. La imagen clásica -alguien en la mesa de al lado leyendo tus contraseñas- describe una web que ya no existe: hoy prácticamente todos los sitios usan conexión cifrada, y por eso el contenido de lo que envías no se lee aunque la red sea ajena.

Decirlo importa, porque el consejo exagerado se desmonta solo y se lleva por delante la credibilidad del resto. Lo que sí sigue siendo cierto es otra cosa, y no tiene que ver con interceptar: tiene que ver con engañar.

La red gemela

Cualquiera puede crear una red llamada igual que la del sitio donde estás. Te conectas a la suya creyendo que es la del local, y a partir de ahí él decide qué ves: puede llevarte a una copia de la página de tu banco o pedirte que «instales un certificado» para navegar.

El ataque no está en la red, está en lo que te convence de hacer.

El portal que pide datos para darte internet

Esa pantalla que sale al conectarse. Puede pedir el correo, y también puede pedir la contraseña de una red social «para entrar más rápido». Ningún portal legítimo necesita eso.

Lo que el cifrado no tapa

El contenido va protegido, pero quien opera la red sí ve a qué sitios te conectas. Es un asunto de privacidad más que de seguridad, y es lo que resuelve una VPN de verdad: no te hace invulnerable, oculta el destino de tu tráfico a la red que estás usando.

Regla práctica en red ajena: navegar sí, instalar no. Si una red pública te pide instalar algo, aceptar un certificado o iniciar sesión en una cuenta que no tiene nada que ver con conectarse, ahí se corta. Y si vas a hacer algo importante, los datos del teléfono son tuyos y son gratis en ese sentido.

¿Verdadero o falso?

Responde mentalmente y toca la tarjeta.

Compruébalo tú mismo

¿Por qué aplazar una actualización deja el equipo peor que antes de que saliera?

En una wifi pública, ¿cuál es hoy el riesgo real?

Tu portátil, con el disco cifrado, se pierde en un taxi. ¿Qué protege el cifrado?

En la próxima lección

La lección 6 es la que decide si un incidente es un mal día o el fin del negocio: las copias de seguridad. Qué hace exactamente el ransomware, por qué una copia conectada al mismo equipo no sirve de nada, y cómo se comprueba que la tuya funciona antes de necesitarla.

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