Un lunes cualquiera, los archivos ya no abren. Los nombres cambiaron, hay
un documento de texto en cada carpeta y la pantalla muestra una dirección para
negociar. Eso es el ransomware: un programa que cifra todo lo que
alcanza y cobra por la llave.
No es un escenario exótico. Es el desenlace de casi la mitad de los
incidentes, y es donde se ve para qué sirvió todo lo anterior: si hay copia,
esto es un mal día; si no la hay, es la pregunta de si el negocio sigue.
Lo que hace especial al ransomware es que no le interesan tus
datos, le interesa que tú los necesites. No los roba para venderlos: los
deja donde están y te quita el acceso. Por eso la defensa no es esconderlos mejor,
es tener otra copia.
Por qué la copia que tienes probablemente no sirve
Casi todo el mundo tiene algo. El problema es que ese algo suele fallar en
uno de estos cuatro puntos, y no se descubre hasta el día en que hace falta.
El disco externo que vive conectado
Es el caso más común. Si está enchufado cuando llega el
ransomware, lo cifra también: para el programa es una
carpeta más.
Una copia conectada permanentemente no es una copia de seguridad, es un
segundo disco del mismo equipo.
La carpeta sincronizada en la nube
Sincronizar no es respaldar. Si un archivo se
daña o se cifra, el servicio sube fielmente la versión dañada y sustituye la
buena.
Sirve como copia solo si guarda versiones anteriores y sabes recuperarlas.
La copia que nadie ha restaurado nunca
El trabajo lleva meses corriendo y el correo dice «completado». Nadie
ha abierto jamás lo que produce.
Se descubren así carpetas que nunca estuvieron incluidas y archivos que se
copiaban vacíos.
La copia de lo que no era
Se respaldan los documentos y se olvida la base de datos
del programa de facturación, que es justo lo irreemplazable.
La pregunta no es qué archivos copiar, sino qué haría falta para volver a
operar el lunes.
La regla que resuelve las cuatro: 3-2-1
Es la formulación clásica, y sigue siendo la más útil porque se recuerda
sola.
3 copias de lo que no puedes perder
El original y dos copias. Suena excesivo hasta el día en que una de
las dos falla justo cuando la necesitas.
2 soportes distintos
Que no sean dos carpetas del mismo computador. Un disco externo y
un servicio en la nube, por ejemplo: un problema que se lleve uno no se lleva
el otro.
1 fuera de sitio y desconectada
La clave contra el ransomware y contra el incendio: una copia que
no esté enchufada ni sea alcanzable desde el equipo
infectado. Un disco que se conecta, se copia y se desconecta cumple.
Una copia que nunca se ha restaurado no es una copia: es una
suposición. Es el punto donde falla casi todo el mundo, incluidas empresas
grandes con presupuesto. Hacer copias es fácil; comprobar que se pueden devolver es
lo que nadie hace, y es lo único que cuenta.
El ejercicio que hay que hacer una vez al año
No hace falta simular un desastre. Basta esto, y se hace en una tarde:
Elige algo que dolería perder de verdad
La base de datos de facturación, la carpeta de contratos, el
inventario. No un documento de prueba.
Restáuralo en otro sitio, no encima del original
En una carpeta aparte o en otro equipo. Restaurar encima de lo
bueno es como se pierden los datos durante la recuperación.
Ábrelo y comprueba que sirve
Que el archivo abra, que la base de datos cargue, que no falten los
últimos meses. Aquí es donde aparecen las sorpresas.
Cronométralo y anota el tiempo
Ese número es la respuesta a «¿cuánto estaríamos parados?». Si son
tres días y el negocio aguanta uno, ya sabes que la copia existe pero el plan
no alcanza.
Anota también hasta qué fecha llegaste
Si la copia es de anoche, se pierde un día de trabajo. Si es de
hace una semana, se pierde una semana. Esa es la otra pregunta que hay que
poder responder antes.
Si ya ocurrió
Lo primero es desconectar el equipo de la red -cable y
wifi- para que no siga alcanzando carpetas compartidas y otros computadores. No se
apaga a lo bruto si se puede evitar: hay información útil en la memoria para saber
qué pasó.
Después, no se restaura sobre el equipo afectado hasta estar seguro de que está
limpio: devolver los archivos buenos a una máquina que sigue infectada los vuelve a
perder.
Sobre pagar el rescate, dos hechos comprobables y una recomendación. Los hechos:
pagar no garantiza que devuelvan nada -a veces la herramienta que
entregan ni siquiera funciona bien- y financia el negocio que lo hace rentable. La
recomendación: denunciar, aunque parezca que no servirá de nada. Y
si entre lo secuestrado hay datos de clientes, hay además una obligación legal de
informar, que es de lo que trata la lección siguiente.
¿Esto es una copia de seguridad?
Decide y toca la tarjeta.
Compruébalo tú mismo
De la regla 3-2-1, ¿cuál es la parte que protege específicamente contra el ransomware?
El ransomware cifra todo lo que alcanza desde el equipo
infectado. Una copia desconectada queda fuera de su alcance, y por eso es la
que sobrevive.
¿Cuál es la señal de que una copia de seguridad todavía no está comprobada?
El aviso de «completado» dice que el proceso terminó, no que
lo copiado sirva. Así aparecen carpetas que nunca estuvieron incluidas y
archivos que se copiaban vacíos.
Al restaurar después de un ataque, ¿qué error hay que evitar?
Restaurar sobre una máquina que sigue infectada vuelve a
perder los archivos buenos, y esta vez ya sin copia. Las otras tres opciones
son buenas prácticas.
En la próxima lección
Hasta aquí, la parte técnica y de costumbres. La lección 7 cambia de
terreno: qué dice la ley colombiana. Qué conductas son delito y con qué penas, qué
obligaciones tiene una empresa que guarda datos de sus clientes, y
a quién hay que avisar cuando ya ocurrió.