Avisar y parar
Lo más seguro cuando el flujo mueve datos importantes: se detiene y te avisa. Nadie sigue trabajando sobre información a medias.
No es pesimismo: es que un flujo depende de cosas que no controlas. El servicio se cae, alguien renombra una carpeta, una contraseña caduca, llega un dato con un formato raro.
La pregunta no es si va a fallar, sino cómo te vas a enterar.
⚠️ Un flujo automático falla en silencio, y ese es el problema entero. Cuando lo hacías a mano, si algo no salía te dabas cuenta al momento. Ahora nadie está mirando: el flujo deja de correr en marzo y alguien lo nota en junio, cuando pregunta por qué no llegan los informes.
n8n guarda cada corrida del flujo: cuándo fue, si terminó bien y, si falló, en qué nodo y con qué mensaje. Es lo primero que se mira cuando algo no cuadra.
Si no hay ninguna ejecución a la hora esperada, el problema no es el flujo: es que no arrancó. Revisa que esté activado y la hora del disparador.
El registro te señala el nodo exacto. Eso reduce la búsqueda de ocho nodos a uno.
Suele decir bastante: «no autorizado» es una credencial, «no encontrado» es un nombre o una ruta, «tiempo agotado» es el servicio que no respondió.
Puedes ver con qué datos exactos falló. Casi siempre ahí está la respuesta: una fila sin correo, un monto en texto, un campo vacío.
Revisar el registro a mano funciona el primer mes. Después nadie lo mira. La solución es que el flujo avise cuando falle.
n8n permite definir qué hacer ante un error: mandarte un mensaje, escribir en una hoja de incidencias, o disparar otro flujo que se encargue.
Lo más seguro cuando el flujo mueve datos importantes: se detiene y te avisa. Nadie sigue trabajando sobre información a medias.
Cuando un fallo aislado no debe frenar el resto: si de 200 filas una tiene el correo mal, mejor mandar 199 y avisar de esa una.
Muchos fallos son pasajeros - el servicio tardó demasiado en responder -. Un reintento a los pocos segundos los resuelve sin que nadie se entere.
⚠️ Cuidado con reintentar lo que no se puede repetir. Volver a leer un archivo es inofensivo. Volver a enviar un correo manda dos. Volver a registrar un pago lo duplica. Antes de activar un reintento, pregúntate qué pasa si esa acción ocurre dos veces.
Con esto identificas la mayoría sin buscar en internet:
Casi siempre una credencial: la contraseña cambió, el permiso caducó o alguien revocó el acceso.
Es tan frecuente que conviene anotar en un sitio qué credenciales usa cada flujo y cuándo caducan.
Un campo vacío, un texto donde se esperaba un número, una fecha en otro formato. Mira los datos exactos de la ejecución que falló.
Se previene filtrando antes: «solo las filas que tengan correo».
Suele ser un disparador mal configurado, o dos flujos distintos escuchando lo mismo. Peligroso si el flujo escribe o envía algo.
Demasiados registros de una vez. Filtra antes, procesa por tandas o reduce la frecuencia del disparador.
Antes de activarlo y olvidarte, pásale estas cuatro pruebas. Son quince minutos que evitan meses de datos mal:
Con datos de verdad, de principio a fin. Comprueba el resultado donde debe quedar, no solo que el flujo diga «bien».
¿Qué pasa si no hay nada que procesar? Un lunes sin ventas no debe mandar un informe vacío ni dar error.
Una fila a la que le falte algo. Es el caso que más rompe flujos en producción y el que menos se prueba.
Si hoy son 10 registros pero en diciembre son 500, pruébalo con 500. Muchos flujos funcionan hasta que llega el mes cargado.
Y lo más importante: déjalo corriendo en paralelo con el proceso manual durante unas semanas. Comparas los dos resultados y, cuando coincidan siempre, apagas el manual. Confiar en un flujo el primer día es como firmar un documento sin leerlo.
Un flujo que llevaba meses funcionando deja de correr de un día para otro. ¿Qué es lo más probable?
Vas a activar un reintento automático. ¿En cuál de estos casos es PELIGROSO?
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