Para que un flujo lea tu correo o escriba en tu hoja de cálculo, necesita
permiso. Ese permiso se guarda en n8n y se llama credencial.
Es la parte más delicada de todo el curso, y la que suele despacharse en dos
líneas: quien tenga acceso a tu n8n tiene acceso a todo lo que tus flujos
pueden tocar.
Cómo se conecta un servicio
Hay dos formas, y conviene saber cuál estás usando:
Autorizando desde el servicio
Te lleva a la página del servicio, inicias sesión y le das permiso
a n8n. Es lo habitual con correo y almacenamiento.
Es la más segura: no le entregas tu contraseña, le entregas un permiso que
puedes revocar cuando quieras.
Con una clave de acceso
El servicio te da una clave larga y tú la pegas en n8n.
Esa clave suele valer para todo lo que permita la cuenta. Trátala como una
contraseña, porque lo es.
Cuatro reglas que no cuestan nada
Y evitan el problema serio:
Da el permiso más pequeño que funcione
Si el flujo solo lee, dale permiso de lectura. Un
flujo que solo consulta no necesita poder borrar.
Muchos servicios permiten elegir el alcance del permiso, y casi nadie lo
reduce.
Usa una cuenta aparte para las automatizaciones
Mejor una cuenta creada para eso que la tuya personal. Si algo va
mal, revocas esa cuenta sin quedarte tú sin acceso.
Y cuando la persona que montó el flujo se va de la empresa, el flujo no se
cae con ella.
Nunca escribas una clave dentro de un nodo
Las credenciales tienen su sitio, separado del flujo. Escribir una
contraseña en el texto de un nodo la deja visible para cualquiera que abra
el flujo o lo exporte.
Protege el acceso a n8n como protegerías el banco
Contraseña fuerte, y segundo factor si está disponible. Quien entre
ahí puede leer tus credenciales y hacer lo que ellas permitan.
Si lo instalaste tú, además: que no quede abierto a internet sin
contraseña. Se ven casos.
⚠️ Al exportar o compartir un flujo, revisa qué se lleva dentro.
Un flujo exportado puede incluir referencias a credenciales, nombres de servidores,
rutas internas y correos. Antes de mandárselo a alguien o subirlo a un sitio público,
míralo.
Qué no automatizar, ahora que sabes cómo
Volvemos a donde empezamos, pero con más criterio:
Lo que borra
Un flujo que elimina registros, archivos o correos puede vaciar en
diez segundos algo que costó años. Si tiene que borrar, que primero mueva a
una papelera y borre alguien después.
Lo que le llega a mucha gente de golpe
Un envío masivo mal configurado es un error irreversible: no se
pueden recuperar quinientos correos ya enviados. Prueba siempre contra una
lista corta y tuya.
Lo que decide sobre personas
Aprobar, rechazar, sancionar, calificar. Un flujo puede preparar la
información y avisar; la decisión la toma alguien que responda por ella.
Lo que maneja datos personales sin control
Si tu flujo mueve cédulas, correos o datos de clientes, sigue
aplicando la Ley 1581: hay que saber dónde acaban esos datos y quién puede
verlos. Un flujo que los copia a un servicio externo es una decisión que hay
que tomar a conciencia.
Proyecto final
Construye un flujo completo con todo lo del curso. Elige una tarea tuya que
pase la prueba de la lección 1: repetitiva, con reglas claras, sin criterio y donde
un error no sea grave.
1. Escríbelo en papel (lección 3)
Cuándo arranca, qué pasos tiene en orden, qué casos distintos hay y
qué debe pasar si falla. Antes de tocar la herramienta.
2. Móntalo de a un nodo (lección 4)
Disparador manual mientras construyes, y prueba cada nodo antes de
añadir el siguiente.
3. Conecta los datos entre nodos (lección 5)
Arrastrando los campos, no escribiéndolos. Y mirando qué devuelve
cada nodo.
4. Añade al menos una condición (lección 6)
Con su salida prevista para lo que no encaje en ningún caso.
5. Ponle aviso de error (lección 7)
Que te escriba si falla. Sin esto, el flujo puede llevar semanas
caído sin que nadie lo note.
6. Revisa las credenciales (esta lección)
El permiso más pequeño que funcione, y ninguna clave escrita dentro
de un nodo.
7. Déjalo en paralelo unas semanas
Sigue haciendo la tarea a mano y compara. Cuando coincidan siempre,
apagas el proceso manual.
Lo que te llevas
Sabes decidir si una tarea vale la pena automatizar, construir el flujo,
hacer que elija entre casos, enterarte cuando falle y manejar las llaves de tus
servicios sin regalarlas.
Y sabes algo que no está en los tutoriales: dónde no meter un flujo.
Una automatización mal puesta no ahorra tiempo, lo multiplica - porque hace el error
cuatrocientas veces mientras nadie mira.
Compruébalo tú mismo
Tu flujo solo necesita LEER una hoja de cálculo. ¿Qué permiso le das?
Un flujo que solo consulta no necesita poder borrar. Si mañana
hace falta más permiso, se amplía. Al revés no funciona: un permiso de más es
un riesgo que ya está corriendo.
¿Por qué conviene dejar el flujo corriendo en paralelo con el proceso manual unas semanas?
Es la única forma de saber si el flujo hace exactamente lo que
hacías tú, incluidos los casos raros que aparecen una vez al mes. Confiar en
él el primer día es como firmar un documento sin leerlo.
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