Inteligencia artificial aplicada

Pedir bien: la diferencia entre una respuesta inútil y una que sirve

Lección 2 de 8 · 16 min

La respuesta mala casi siempre es culpa de la pregunta

«Le pedí un correo y me dio algo genérico que no sirve.» Sí: porque la instrucción fue «escribe un correo a un cliente», y con eso cualquiera escribiría algo genérico.

No hay que aprender fórmulas mágicas. Basta con decirle lo que le dirías a alguien que acaba de entrar a trabajar contigo y no conoce el caso.

Los cuatro elementos

Una instrucción que funciona suele tener estas cuatro cosas. No hace falta que estén todas siempre, pero cuantas más, mejor sale:

1. Papel

Desde dónde debe responder: «eres el jefe de cartera de una ferretería», «eres docente de primaria».

Orienta el vocabulario y el enfoque en una sola línea.

2. Tarea

Qué quieres exactamente, con un verbo claro: redacta, resume, clasifica, extrae, compara.

«Ayúdame con esto» no es una tarea.

3. Contexto

Los datos del caso: quién es el destinatario, qué pasó antes, qué tono usan en tu empresa, qué hay que evitar.

Es lo que más cambia el resultado y lo que más se olvida.

4. Formato

Cómo lo quieres: en tabla, en cinco viñetas, en menos de 100 palabras, en un correo con asunto.

Si no lo dices, te lo devuelve como quiera.

El mismo encargo, antes y después
ANTES
Escribe un correo a un cliente que no ha pagado.

DESPUES
Eres el encargado de cartera de una ferreteria pequena en Bogota.
Redacta un correo para un cliente habitual que lleva 20 dias de mora
en una factura de 850.000 pesos.

Tono: cordial y firme, sin amenazar. Es un buen cliente y queremos
conservarlo. Ofrece la opcion de acordar un plan de pago.

Formato: asunto + cuerpo, maximo 150 palabras, sin despedidas largas.
Resultado
El primero da un correo de plantilla que no vas a poder usar.
El segundo da uno que solo hay que revisar y enviar.

Fíjate en lo que hace el trabajo: «es un buen cliente y queremos conservarlo». Ese dato no lo puede adivinar, y es el que decide el tono del correo entero. El contexto no es relleno: es la mitad de la instrucción.

Cuatro trucos que funcionan siempre

Sencillos y de efecto inmediato:

  1. Dale un ejemplo de lo que quieres

    Si tienes un correo anterior que quedó bien, pégalo y di «con este estilo». Un ejemplo vale más que tres párrafos describiendo el estilo.

  2. Dile lo que NO quieres

    «Sin frases hechas tipo esperamos su pronta respuesta», «sin emojis», «no inventes datos que no te di». Las prohibiciones funcionan tan bien como las instrucciones.

  3. Pide varias opciones

    «Dame tres versiones: una formal, una cercana y una breve.» Elegir entre tres es más rápido que corregir una.

  4. Pídele que pregunte antes de responder

    «Antes de escribir, hazme las preguntas que necesites.» Para tareas complejas es el truco que más mejora el resultado, porque te obliga a ti a concretar.

Tres ejemplos, para que veas el patrón

La estructura de la instrucción no cambia; solo cambia lo que pones dentro:

Responder a un reclamo

«Eres del área de servicio al cliente de una empresa de software. Responde a este reclamo [pegado abajo]. El cliente tiene razón: hubo una caída de 3 horas. Reconoce el error, explica qué se hizo y ofrece una compensación de un mes de servicio. Máximo 120 palabras, tono humano y directo, sin excusas técnicas.»

Entender unos datos que te pasaron

«Te paso los nombres de las columnas de una tabla que tengo [lista]. Propón cinco preguntas de negocio que se puedan responder con estos datos y, para cada una, qué gráfico usarías. En tabla de dos columnas.»

Fíjate: no le pide análisis de datos que no tiene, le pide ideas sobre la estructura. Eso sí lo puede hacer bien.

Adaptar un texto a otro público

«Eres docente de ciencias de grado sexto. Adapta este texto [pegado] para estudiantes de 11 años: frases cortas, vocabulario sencillo, y un ejemplo cotidiano por cada concepto. Conserva todos los datos técnicos tal cual, no los simplifiques.»

La última frase es clave: sin ella, «simplificar» puede acabar cambiando un dato.

La primera respuesta casi nunca es la definitiva, y eso es normal. Se corrige hablando: «más corto», «quita la segunda parte», «el tono es demasiado formal». Trabajar así es más rápido que escribir la instrucción perfecta a la primera.

Compruébalo tú mismo

¿Cuál de estos cuatro elementos es el que más suele faltar y más cambia el resultado?

Tienes que redactar algo complejo y no sabes bien cómo pedirlo. ¿Qué haces?

Siguiente: El contexto: por qué la misma pregunta da respuestas distintas

Continuar ← Qué es y qué NO es un asistente de IA