Inteligencia artificial aplicada

El contexto: por qué la misma pregunta da respuestas distintas

Lección 3 de 8 · 14 min

La misma pregunta, dos respuestas distintas

Le haces la misma pregunta dos veces y no responde igual. No está fallando: no busca una respuesta guardada, la redacta cada vez, y en esa redacción hay una parte de azar deliberada.

Consecuencia práctica: si necesitas que algo salga siempre igual - un formato, una plantilla -, dilo explícitamente. Y si una respuesta te sirvió, guárdala: pedirla otra vez no garantiza la misma.

Lo que sí recuerda: la conversación

Dentro de una misma conversación, todo lo anterior sigue disponible. Por eso puedes decir «más corto» o «cambia el segundo párrafo» sin repetir el encargo.

Eso permite trabajar por capas, que es como se obtienen los mejores resultados:

  1. 1. Dale el material

    «Te voy a pasar el acta de la reunión. Aún no hagas nada, solo léela.»

  2. 2. Pide una primera cosa

    «Ahora extrae los compromisos, con responsable y fecha.»

  3. 3. Corrige sobre lo anterior

    «Faltó el de logística. Y ponlo en tabla.»

  4. 4. Aprovecha lo mismo para otra cosa

    «Con esa misma acta, redacta ahora el correo de seguimiento.» No hace falta volver a pegarla.

Una conversación, un tema. Si terminas con el acta y empiezas a preguntar de otra cosa, abre una conversación nueva. Mezclar temas hace que arrastre suposiciones del asunto anterior y responda cosas raras sin que entiendas por qué.

Lo que NO recuerda

Aquí es donde la gente se sorprende:

Otras conversaciones

Lo que le explicaste ayer en otro chat, en general no está disponible aquí. Cada conversación empieza en blanco.

Algunas herramientas tienen memoria entre conversaciones, pero es una función aparte que hay que activar y saber que está activa.

El principio de una conversación muy larga

Cada modelo tiene un límite de cuánto texto puede tener «a la vista». Al superarlo, lo más antiguo se le va quedando fuera.

Por eso una conversación larguísima empieza a olvidar instrucciones que diste al principio.

⚠️ Síntoma típico: llevas cuarenta mensajes, y de pronto deja de respetar el formato que pediste al inicio. No se «cansó»: esa instrucción salió de su vista.

Solución: abre una conversación nueva y pega ahí solo lo necesario - la instrucción y el último resultado bueno. Recuperas la precisión al instante.

Cuándo empezar de nuevo

Tres señales de que conviene abrir otra conversación en vez de seguir peleando:

Se le olvidó una instrucción del principio

Ya lo vimos: la conversación creció demasiado. Empieza otra con lo esencial.

Se atascó en un enfoque equivocado

Cuando insiste en una idea que no te sirve, cada corrección la arrastra. Es más rápido empezar limpio y plantearlo de otra forma.

Cambiaste de tema

Aunque «quepa», mezclar el informe de ventas con el correo a un proveedor solo añade ruido.

Aplicado a lo que tú hagas

La misma técnica de trabajar por capas, con cualquier material:

Un documento y todo lo que salga de él

Una conversación por documento: el acta y todo lo que salga de ella - resumen, compromisos, correo de seguimiento.

Un conjunto de datos que vas a consultar varias veces

Una por análisis. Le explicas una vez la estructura de la tabla y ya la tiene para todas las preguntas siguientes.

Un tema del que vas a sacar varias cosas

Una por unidad temática. Le das el temario al principio y todo lo que pidas después queda alineado con él.

Compruébalo tú mismo

Llevas 40 mensajes y de pronto deja de respetar el formato que pediste al principio. ¿Qué pasa?

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