Elegir la licencia adecuada evita dos costos: pagar de más por lo que no se usa y exponerse a sanciones por software sin licencia. Le ayudamos a dimensionar y legalizar lo que su operación realmente necesita.
La licencia más cara no es la mejor, y la más barata suele quedarse corta a los seis meses. Primero miramos cuántos usuarios hay, qué usan de verdad y cómo crece la empresa; después se compra.
Cubrimos el software con el que trabaja el día a día de una empresa, no catálogos que nadie usa.
El problema de las licencias rara vez es comprarlas: es acordarse de renovarlas y saber qué equipo tiene qué. Llevamos ese control para que no se entere por un bloqueo o por una auditoría.
Se puede regularizar. Revisamos qué hay instalado, qué se usa realmente y proponemos la forma más económica de legalizarlo, en vez de comprar de golpe todo el catálogo.
Depende del tipo de licencia, del número de usuarios y del tiempo de vigencia. Cuéntenos su caso y le respondemos con una propuesta concreta.
Cuéntenos qué necesita y le respondemos con una propuesta concreta.
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