En el servidor
PHP, y también Python, Java o Node.js. Ahí se consulta la base de datos, se envían correos, se generan facturas y se decide quién puede entrar.
El visitante no ve ese código ni puede modificarlo.
Un negocio publica su catálogo en internet: trescientos artículos con su
precio. Al día siguiente suben dos precios y entra un artículo nuevo. Si esa página
fuera un archivo .html escrito a mano, alguien tendría que abrirlo,
buscar las tres líneas y volver a subirlo. Cada día.
No funciona así. La página del catálogo no existe guardada en ninguna parte: se fabrica en el instante en que alguien la pide, leyendo los precios de donde estén guardados. Quien la fabrica es un programa que corre en el servidor, y una de las formas más extendidas de escribir ese programa es PHP.
Cuando escribes una dirección y pulsas Enter, tu navegador no abre un archivo: le pide una página a un computador que está encendido en otro sitio, el servidor. Lo que ocurre allí, en unas centésimas de segundo, es lo que hay que tener claro para entender todo lo demás.
Tu navegador envía por internet una petición: «dame /catalogo.php». Nada más. No sabe -ni le importa- qué hay dentro de ese archivo.
El servidor ve que termina en .php y, en lugar de
entregarlo tal cual como haría con una imagen, se lo pasa a PHP
para que lo ejecute.
PHP recorre el archivo de arriba abajo. Donde hay HTML lo deja pasar; donde hay instrucciones, las ejecuta: consulta precios, hace cuentas, arma una lista. El resultado de todo eso es HTML corriente.
Al navegador le llega solo ese HTML ya terminado, con los precios dentro. Del programa que lo generó no le llega ni una línea.
De ahí sale la regla que ordena todo el curso: PHP se ejecuta en el servidor y el visitante solo ve su resultado. Por eso puedes abrir «Ver código fuente» en cualquier página hecha con PHP y no encontrar una sola línea de PHP: no está oculta, es que nunca salió del servidor.
Que el código se quede en el servidor no es un detalle técnico: es lo que hace posibles dos cosas que en el navegador no se pueden hacer.
Guardar secretos. La contraseña con la que se entra a la base de datos vive en un archivo del servidor. Si esa clave estuviera en el JavaScript de la página, cualquier visitante la leería en dos clics.
Poner reglas que no se puedan saltar. Si el descuento máximo es del 30%, esa comprobación tiene que estar en el servidor. La del navegador es una comodidad para el usuario: desaparece en cuanto alguien envía los datos por fuera del formulario. Volveremos sobre esto en la lección 5, y allí verás exactamente cómo se salta.
PHP, y también Python, Java o Node.js. Ahí se consulta la base de datos, se envían correos, se generan facturas y se decide quién puede entrar.
El visitante no ve ese código ni puede modificarlo.
HTML pone el contenido, CSS lo viste y JavaScript lo hace reaccionar sin recargar.
Todo eso se descarga al equipo del visitante: es visible y modificable por quien quiera mirarlo.
Una página normal usa los dos: PHP arma el HTML y el JavaScript le añade comodidades encima.
Esta misma lección funciona así: el texto lo escribió PHP en el servidor y el JavaScript solo agrega detalles al leerla.
Un archivo PHP es un archivo de texto con extensión .php. Todo lo
que escribas fuera de las etiquetas <?php y ?> sale tal
cual; lo de dentro se ejecuta. Crea un archivo llamado hola.php:
<h1>Mi primera página</h1>
<?php
echo "Hola. Esta línea la escribió el servidor.";
?>
<p>Y esto vuelve a ser HTML normal.</p>Mi primera página Hola. Esta línea la escribió el servidor. Y esto vuelve a ser HTML normal.
echo es la instrucción que más vas a escribir en tu vida: manda
texto a la página. Fíjate en el punto y coma del final. En PHP cada
instrucción termina en ;, y olvidarlo es el error número uno de la primera
semana.
Si un archivo solo contiene código PHP, la etiqueta de cierre
?> se omite a propósito. La razón la verás en la lección 6, y evita un
fallo bastante molesto.
Si haces doble clic en hola.php no va a funcionar.
Verás el código, o el navegador te ofrecerá descargarlo. No está roto: es que abrirlo
desde el disco no pasa por ningún servidor, y sin servidor no hay nadie que ejecute
PHP.
Este es el punto donde más gente abandona, y siempre por lo mismo. Un archivo
.php se pide por una dirección, no se abre desde la
carpeta.
Instala PHP desde php.net, abre una terminal en la carpeta
donde guardaste el archivo y arranca el servidor que PHP trae incorporado:
php -v
php -S localhost:8000PHP 8.5.0 (cli) PHP Development Server (http://localhost:8000) started
Ahora abre http://localhost:8000/hola.php en el navegador. Esa
dirección sí pasa por un servidor, y ahora sí ves la frase. Mientras el servidor esté
corriendo la terminal se queda ocupada, mostrando cada petición que recibe: se detiene
con Ctrl + C.
Prueba entonces «Ver código fuente» en esa página. Encontrarás el
<h1> y la frase, pero ni rastro del echo.
Acabas de comprobar tú mismo la regla del principio.
Ese servidor incorporado es para aprender y probar, nunca para publicar. La documentación oficial de PHP lo dice sin rodeos: no está pensado para ser un servidor completo y no debería usarse en una red pública. Además atiende una petición a la vez. Para publicar de verdad se usa Apache o Nginx, que es lo que ya corre en cualquier hosting.
La más reciente. A septiembre de 2026, PHP 8.5 -publicada en noviembre de 2025- y PHP 8.4 están en soporte activo, que es cuando se corrigen errores además de fallos de seguridad.
8.3 y 8.2 siguen vivas pero solo reciben parches de seguridad, hasta finales de 2027 y de 2026. Todo lo que enseña este curso funciona igual en cualquiera de las cuatro.
Lo que sí importa: una versión que ya salió de soporte no recibe ni siquiera parches de seguridad. Si administras un sitio, esa es la primera cosa que hay que mirar.
No. Hasta la lección 8 no hace falta ninguna. Se aprende bastante más rápido si al principio no tienes que pelear con dos instalaciones a la vez.
Existe, se llama etiqueta corta y depende de una opción de configuración del servidor que puede estar apagada. Un archivo que la use se muestra como texto plano en el servidor equivocado.
Escribe siempre <?php. La única forma corta que se usa sin
riesgo es <?= para mostrar un valor, y aparece en la lección
6.
Es una crítica heredada de versiones de hace quince años. El PHP de hoy tiene tipos, excepciones y un ecosistema enorme, y sigue moviendo una parte gigante de la web: WordPress, Moodle y Wikipedia corren sobre PHP.
Lo que sí sigue siendo verdad es que en internet abundan los tutoriales viejos. Cuando busques ayuda, mira la fecha y contrasta con la documentación oficial.
Abres «Ver código fuente» en una página hecha con PHP. ¿Qué ves?
Haces doble clic en tu archivo hola.php y el navegador
lo descarga en vez de mostrar la frase. ¿Qué pasó?
.php hay que pedirlo por una dirección
-http://localhost:8000/hola.php-, no abrirlo desde el disco.¿Dónde tiene que estar la comprobación de que un descuento no pase del 30%?
Ya tienes PHP funcionando y sabes qué lado hace qué. En la siguiente lección
empiezas a guardar datos en variables, a mostrarlos dentro de un texto y a distinguir
las dos clases de comillas de PHP, que parecen lo mismo y no lo son: confundirlas es lo
que hace que una página muestre $nombre en vez del nombre.
Siguiente: Variables, tipos y texto
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